Abastecimiento, educación y relaciones sociales en tiempos de la COVID-19.

El Observatorio Vecinal, se ha preocupado por la formación de líderes vecinales en Venezuela, partiendo de la premisa: todos somos parte de una sola familia donde cuidar del bienestar es parte del día a día. Ha realizado una serie de encuestas donde han abordado tres grandes aspectos que se han visto alterados por esta pandemia. Los datos demuestran que muchas de las propuestas del gobierno, que han sido implementadas, no tienen el alcance esperado, debido a una serie de fallas inherente a nuestra sociedad. O sea, las propuestas gubernamentales son, en muchos casos utópicos u optimistas, pues las condiciones materiales no existen o no son las suficientemente buenas para llevar a cabo la tarea. Lo que nos hace caer en el manido: “Se acata, pero no se cumple”.

En el marco de la misión del Observatorio Vecinal se llevó a cabo una consulta a nivel nacional en 23 estados y 236 municipios con la intención de conocer y evaluar sobre la contingencia generada por la COVID-19. La intención es informar y ayudar a procesar este fenómeno. Entre las Categorías medidas tenemos: abastecimiento de alimentos, educación a distancia, distanciamiento social o cuarentena.

Abastecimiento de Alimentos

Esta fue la primera categoría evaluada, para tal caso se consultaron a fueron consultados 1285 ciudadano. A estos se le preguntó si recibían la caja o la bolsa CLAP, y el 60% señalo que si la recibían. El número de quienes no la recibían eran pocos y las causas eran diversas, siendo la más común las diferencias de la persona con el Consejo Comunal. Vale la pena destacar que el estado Yaracuy es la entidad que recibe con más frecuencia esta ayuda, mientras que el Estado Miranda no la recibe.

Por último, hay que hablar de la duración de los productos, a la pregunta de ¿Cuánto duran o le rinden los productos? las respuestas fueron muy diversas. Por ejemplo al 63% de los encuestados los productos le duran una semana, mientras que un 7% es capaz de rendirlo un mes. A ello debemos sumarle el hecho de algunas denuncias, según las cuales  muchas cajas no vienen con 21 productos, sino con 17 o menos.

Este punto preocupa, porque el problema con la gasolina, de acuerdo a algunos agoreros y analistas, está por agudizarse. Por lo tanto se teme que dentro de poco volvamos a un ciclo de escasez, donde los CLAP no podrán minimizar el daño recibido.

Educación a distancia

En este punto, las encuestas dieron resultados muy interesantes. Por ejemplo nos permitió comprender que muchos venezolanos cuentan con alguno dispositivo electrónico, pero pocos poseen una herramienta que les permita responder a los problemas. No es lo mismo tener una tablet a tener una computadora.

No conforme con ello, la encuesta también nos demuestra que los problemas con la electricidad y el servicio de internet, los cuales son intermitentes, al relacionarse con la transmisión de conocimientos y la comunicación diaria se genera un problema inconmensurable. Aquí dimos con otro hallazgo interesante, la comunicación entre los docente y los alumnos se da, si acaso, una vez a la semana, mientras que en los sectores populares no se llega ni a eso.

Este punto es el más complicado de cumplir. Y, vale la pena señala es donde el gobierno, con extremado cinismo o inocencia, cree que puede lograr un resultado favorable. Existen herramientas en el mundo que permiten la educación a distancia, pero lo cierto es que en Venezuela no están dadas las condiciones para tal cosa.

Y por último a todo eso, debemos sumar la renuencia de ciertos docentes, a todos los niveles, de cooperar con estos formatos.

Aislamiento social

Al final, tenemos el apartado de mayor importancia. En este punto se evaluó como están, los venezolanos, sobrellevando el aislamiento social. Esta medida es importante porque ha sido el muro de contención, que en todas partes del mundo, ha reducido la cantidad de contagiados o muertos por COVID-19.

Los hallazgos fueron que:
• Alrededor de un 90% de la población está cumpliendo la Medida total o parcialmente.
•Un 67% indica que cumplen la medida saliendo solo para abastecerse de alimentos y medicinas.
•Pero hay un sector de la población, cerca del 13% que vive del día a día y debe salir a ganarse el sustento familiar. Mientras que un 16% labora en centros de salud, alimentación, empresas prestadoras de servicios públicos esenciales por lo cual entra en los sectores de riesgo de la COVID-19 por la exposición diaria con público general. Para esta población es necesario incentivar medidas de apoyo, ayuda o políticas subsidiarias que permitan un mayor control de exposición en su actividad.

De este apartado preocupa la situación de aquel sector de la población que vive del día a día. ¿Por qué? Debido a que estos tipos de trabajadores mantienen un contacto frecuente con las personas a quienes les venden sus productos. Los vendedores del productos, aquellos que deben ganarse la vida día al día, encuentran su nicho de mercado gracias a las demandas proveniente de grandes cantidades de personas.

Este sector es, además, muy vulnerable, porque a diferencia de los trabajadores que cuenta con un ingreso fijo, no tienen a nadie que los respalde. Muchas de las personas que tienen un empleo formal están siendo respaldadas por sus patrones, pero este tipo de persona carece de ellos.
Siguiendo el contexto de la crisis, estas personas al salir rompen con la cuarentena y aumentan las posibilidades de contagiarse y contagiar a los demás. En ese punto, es cuando entran en roce con el gobierno y las medidas existentes para paliar la crisis. Por eso, vemos que en muchos sectores la cantidad de gente que sale durante los lapsos de tiempos permitidos es muy grande. Ello ha obligado a las autoridades a hablar de salir para o por lo estrictamente necesario.
Conclusiones.

De lo expuesto podemos concluir muchas cosas. Queda claro cuál es el impacto que el Covid-19 tiene, y seguirá teniendo, en nuestras vidas. El mundo después de la pandemia no será el mismo. Pero, el mundo en el ínterin tampoco.

El primer apartado y el último son preocupante, porque son situaciones que lejos de resolverse se están agravando. El del medio nos indica que el gobierno, como decisor, es sumamente optimista o está alejado de la realidad. Aunque, vale la pena destacar, que en ese punto la opción es peor que el remedio: dejar a los muchachos sin estudios.

Volviendo al primer apartado, la debacle es inevitable por los problemas que está viviendo el mercado petrolero. El abastecimiento se está achicando cada vez más, los que pone en riesgo la situación de todos. Es necesario, que todos comencemos a pensar de nuevo, si es que alguien dejó de hacerlo, con criterio de escasez. No hay que alarmarse, pero debemos ir preparándonos y mentalizándonos, porque las probabilidades de que esta situación se agudice son altas.

No queda nada más que hacer, que exhortar a las personas a mantenerse fuertes en esta lucha. No es fácil, pero nada en la vida lo ha sido. Tampoco es sencillo, pero es lo que nos ha tocado. También se conmina al gobierno a buscar nuevas soluciones y mecanismos de asistencia, en especial para aquellos sectores vulnerables que viven del día a día. De no hacerse eso, estaríamos enfrentando un riesgo muy alto: más infectados, más tiempo en cuarentena.

¿Qué se puede hacer?

En primer lugar tener fortaleza, ampararse en algo para continuar. Hace tiempo hablamos de las recomendaciones para soportar los periodos de aislamiento. La segunda, ser solidario, dentro de nuestras posibilidades, con aquellos que se encuentren viviendo el día a día y los muchachos en el período escolar.

En este último apartado, ser considerado con los docentes no es mala idea. Muchos están yendo más allá del deber. Aunque, también debe exhortarse a los docentes a ser considerados con los alumnos, pues no todos cuentan con los mismos recursos y dedicación.


Si queremos superar esta situación debemos esforzarnos y recordar que el otro está en una situación tanto o más crítica que la nuestra.
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Vía: Caraota Digital.